El punto de partida es la decisión

Una adquisición, un cambio de uso o una intervención plantean preguntas distintas. El diagnóstico se organiza alrededor de la decisión que el propietario necesita tomar, no de un catálogo fijo de estudios.

Se contrasta el objetivo del encargo con las características del bien, los antecedentes disponibles y las condiciones que pueden afectar su desarrollo.

Qué se revisa

El valor y el estado aparente del inmueble; sus posibilidades de uso e intervención; los antecedentes técnicos y administrativos; y el marco normativo aplicable al caso.

El análisis identifica restricciones, alternativas y asuntos que podrían exigir comprobaciones adicionales. Cuando la información no permite una conclusión, esa limitación queda expresamente indicada.

Una recomendación, no solo una recopilación

El resultado reúne los hallazgos relevantes, las opciones consideradas y la ruta recomendada. Distingue qué puede sostenerse con la información existente, qué exige una verificación y qué decisiones conviene posponer.

La recomendación puede ser continuar, reconsiderar el objetivo o no avanzar con la operación. Los plazos y costos solo se estiman cuando existe base suficiente, indicando sus supuestos y exclusiones.

El alcance se acuerda para cada inmueble. No incluye automáticamente expediente técnico, tasación, auditoría legal de títulos, estudios estructurales ni una garantía de autorización.

Sobre el encargo

¿El diagnóstico equivale a una aprobación?

No. Es una evaluación profesional para orientar decisiones. Las autorizaciones corresponden a las instancias competentes y al procedimiento aplicable.

¿Siempre es necesario escanear?

No. Los levantamientos y ensayos se proponen cuando una pregunta concreta lo requiere. No se añaden por rutina.

¿Puede recomendar no continuar?

Sí. El análisis no está condicionado a que RESTAURO reciba un encargo posterior de proyecto u obra.