Distinguir el indicio de su interpretación
La inspección permite reconocer señales de deterioro, transformaciones previas y cuestiones que requieren atención. Su interpretación se contrasta con la documentación, la materialidad y los estudios que correspondan.
El informe distingue lo observado, las hipótesis de explicación y aquello que no puede concluirse con el alcance contratado.
Revisar también la solución propuesta
Cuando ya existe una propuesta, se examina su correspondencia con las evidencias y con los valores que deben conservarse. Una revisión puede confirmar una decisión, pedir información adicional o recomendar otra vía.
El contraste no reemplaza el cálculo ni las verificaciones de las especialidades competentes. Define dónde es necesario profundizar y qué cuestiones debe responder ese trabajo.
Información para actuar
El resultado explica qué problemas han podido identificarse, qué aspectos merecen prioridad y qué criterios deberían orientar la intervención.
La documentación gráfica y los estudios complementarios se ajustan al caso. El objetivo es una recomendación comprensible y utilizable, no producir un modelo digital o una colección de planos sin una pregunta que resolver.
Un diagnóstico de conservación no equivale, por sí solo, a un certificado de seguridad estructural. Los estudios, ensayos o cálculos adicionales se definen y contratan según la necesidad identificada.
Sobre el encargo
¿Puede revisar un proyecto elaborado por otro equipo?
Sí. El encargo define qué documentos se revisan, qué decisiones deben contrastarse y qué verificaciones quedan fuera de la asesoría.
¿El diagnóstico obliga a contratar la intervención?
No. Puede ser un encargo independiente. La información y las recomendaciones se entregan con su alcance y limitaciones.
¿Qué se entrega?
Un informe técnico con evidencia relevante, interpretación, prioridades y recomendaciones. La documentación complementaria se establece en la propuesta del servicio.